Llegué al Puertillo a las 7 de la mañana y aún no se distinguía bien cómo estaba el mar debido a la oscuridad. También me dió igual. Dejé al perro y al agua...
Con la claridad empecé a distinguir olas perfectas pequeñas para mí solo. Dos horas sin nadie. A los que se lo conté, no me creyeron. También me dió igual.
Al terminar y con la marea "casi seca", a las 10:30 de la mañana, hice estas fotos. Aún no había nadie. Qué raro...